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LECITINA DE SOYA,
UN EXCELENTE AUXILIAR PARA ADELGAZAR
La lecitina de soya es sin duda uno de los complementos
nutricionales más populares. Algunas personas la
consumen a granel, en cápsulas o en granulado por
diversos motivos: para mantenerse saludables, porque es
buena para el corazón, o porque ayuda a la memoria.
Todo eso es cierto. Pero con mucho, la popularidad de
la lecitina procede de su fama como un producto natural
e inofensivo para bajar de peso.
Aunque no es un hecho muy conocido, la lecitina es en
realidad una grasa. Su agregado “de soya”
procede del origen de la lecitina que normalmente se utiliza
en la industria alimentaria. Forma parte de la mezcla
de grasas que constituye el aceite de soya virgen (antes
de ser refinado). Lo irónico es que siendo una
grasa, nos pueda ayudar a conservarnos delgados, o a recuperar
la silueta.
Ello es posible gracias a que no se trata de una grasa
común, sino de una que contiene fósforo.
Este hecho hace que el organismo no reaccione con ella
en igual forma a como lo hace con las grasas que sí
engordan. El cuerpo humano da a la lecitina usos especiales
y muy distintos. La utiliza como un componente de la membrana
de sus células. Como parte de la estructura del
colesterol bueno (que protege a las arterias). Y como
un potente activador del tejido adiposo (mejor conocido
como “gordura” o “panza” o “llantitas”).
Para comprender mejor como actúa en este sentido
la lecitina de soya, hay que aclarar que hay dos clases
de tejido graso en el organismo, la grasa amarilla y la
grasa parda. De las dos, la villana es la amarilla, porque
es un material casi inerte, que se comporta como mera
acumulación de energía potencial. Y al actuar
así, nos hace aumentar de peso y arruina nuestra
figura. La grasa parda, en cambio, es sumamente activa
y colabora para mantenernos en línea.
El problema es cuando predomina la grasa amarilla sobre
la parda, lo que con mucha frecuencia es el comienzo del
sobrepeso, y –más adelante- de la obesidad.
Lo bueno es que en un caso así, no todo está
perdido, ni se está sentenciado a ser obeso de
por vida. Existen maneras nutricionales perfectamente
sanas y seguras para invertir dicho balance, y hacer que
predomine la valiosa grasa parda.
Por asombroso que parezca, una de tantas maneras es ingerir
más grasa. Pero no cualquier tipo de grasa, sino
una en especial. Se trata de la lecitina de soya. Este
nutriente no solo es necesario para la salud, sino también
para conservarnos delgados. Cuando se tiene algún
grado de sobrepeso, lo más seguro es que nuestro
organismo no está produciendo suficiente lecitina,
o que no la estamos recibiendo con los alimentos en suficiente
cantidad.
En tales casos, el cuerpo humano reacciona muy favorablemente
al consumo adicional de lecitina de soya, bajo la forma
de un complemento alimenticio. Las dietas hipocalóricas
y el ejercicio físico son excelentes para acelerar
la pérdida de peso, pero no debe olvidarse a los
complementos nutricionales que activan nuestro metabolismo.
Y uno de los más eficaces en ese sentido es precisamente
la lecitina de soya.
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